Reflexión

Floricienta se cambia de bando, deja el blogger para dar paso al maravilloso mundo de WordPress y quiero estrenarme (aunque me traigo conmigo los pedacitos escritos en el otro lado) con un post de reflexión.

A lo largo de nuestra vida son muchas las personas que pasan por ella. Unas se quedan a nuestro lado para siempre y otras, simplemente están de paso, se sientan o no a tu lado, se toman un café y se van por dónde mismo han venido. Estoy en un momento de madurez racional y a veces me asusta mi capacidad de pérdida de conciencia irracional. Creo que es hora de poner un punto y a parte a una etapa, a un período que sin ton ni son, acaba.

Seguro que muchos y muchas que me leen, pueden sentir en mis palabras su propia experiencia e identificación. Y es que el ser humano, por muy distinto que parezca entre sí, es más igual, simplón y vulnerable de que lo piensa. Particularmente manifiesto mi queja ante la insolidaridad en el mundo en el que me encuentro. Y vivr alejados de los míos me ha hecho más consciente de la falsedad e interés de muchas personas.

En ocasiones me pregunto ¿hasta qué punto merece la pena?. He tenido un momento de revelación interior y me he dado cuenta de que he malgastado muchas, muchísimas energías en personas que han pasado por mi vida. Amigos, parejas, compañeros…y al final te das cuenta que de todas las personas que componen tu vida, sólo unas pocas son verdaderamente importantes.

Me he hecho una promesa y la voy a cumplir. Voy a dar el lugar y el espacio que se merece a cada persona y dejaré cabida a nuevas relaciones. Muchas de las que tengo hoy en día, no me aportan absolutamente nada. Y personas que creía amigas de verdad, sencillamente no lo son. No es un acto de rebeldía ni de dogmatismo irlandés. Sólo es cuestión de quererme un poco más y mejor y de valorar a los que realmente, están a mi lado queriéndome, respetándome y amándome en mis virtudes y defectos.

No soporto la falsa modestia y aunque confieso que muchas veces he pensado en cambiar y unirme al movimiento social de la falsedad, he llegado a la conclusión de que haciendo eso, sería el fin de mi existencia. Me niego a ser como los demás, me niego a ser falsa porque conmigo lo hayan sido, me niego a vengarme de un mal amante o amiga, me niego a renunciar a mis sueños y si aún cuando muera no lo he conseguido, al menos moriré con una sonrisa por haberlo intentado.

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