Me gusta tu cara.

me gusta tu cara

Me gustan las caras bonitas.
Las cara con alma y las caras de luz de belleza simétrica.

Me gustan las caras que desordenan sonrisas, las caras lavadas y sinceras.

Me gusta tu cara de “tonto” cuando me besas. Y la mía cuando me pierdo entre esos mimos incontables.

Me gustan las caras de ojos magos y brillantes. De pestañas infinitas y párpados sabios.

Me gustan las caras que dibujan arrugas llenas de historias y lágrimas que hoy acarician mejillas.

Me gustan las caras que tienen sed. Y hambre.

Me gusta tu carita risueña, despierta y valiente.

¡Me gusta la cara que le echas a LA VIDA!

Me gustan las caras llenas de pecas, de piel inquieta y labios pacientes.

Me gustan las caras que son el reflejo del alma.

Me gusta la cara llena de gozo que pones cuando me haces el amor. Y mi cara de idiota cuando te pienso.

Me gustan las caras llenas de verdad, de pómulos sutiles y elegancia discreta.

Me gustan las caras que te dan los buenos días y te ceden el paso. Me gustan las caras que te acompañan en silencio y no dicen estupideces.

Me gustan las caras bonitas.
Me gusta tu cara.
Me gustas TÚ.

Déjate de cuentos.

déjate de cuentos

¡Déjate de cuentos!

O me quieres o no.
Romeo nunca tuvo dudas de Julieta ni necesitó del tiempo para saber si la amaba. Necesitó del tiempo para pedirle más horas, más meses y más lunas para estar junto a ella.

¡Déjate de cuentos!

O me quieres o no.
Somos dos, tú y yo. No invité a la duda a bailar en mi salón. Las mentiras no son bienvenidas y las excusas desvestidas de perdón, tampoco.

¡Déjate de cuentos!

O me quieres o no.
Seamos honestos con el cielo y digamos adiós si ya el hola de cada mañana está caduco y el café está tan agrio como aquel sol que jamás volvió a sonreír.

¡Déjate de cuentos!

O me quieres o no.
Que la vida se nos escapa entre los dedos y tú aún te preguntas si soy yo o no.

No quiero ser la princesa de tu cuento.
Quiero ser TU HISTORIA VERDADERA.

Y si no lo soy déjame ir,
búscate otra actriz que lo mío nunca fue el teatro.
Y hallaré en otra piel una fuente infinita de ganas de estar conmigo y de besarme.

Sin cuentos.
Sin más historias que amarme.

Déjate de cuentos que lo mío siempre fueron (y son) las historias de VERDAD.