Que te espere, que todo saldrá bien.
Me dice noviembre que es el mes de los nuevos comienzos y la magia de las primeras veces. Esas que se incrustan en el volar de nuestra alma, y en la insensatez de nuestras pupilas cansadas de pestañas. Me dice noviembre que el ayer no existe y me viste de luces de colores, colgándome una estrella en el pelo, que apunta al cielo gris de otoño.
Me dice noviembre que te susurre al oído que te quiero.
Que te recuerde todas esas cosas por las que nos enamoramos y a veces, abandonamos.
Me dice también que te abrace, que te de la mano una vez más, y que te bese como aquel día donde las mariposas jugaron al escondite.
Aún disimulan su presencia.
Me dice noviembre que fue él quién me rompió el aliento en un suspiro. Quien perpetuó en sombra aquel desdén comedido que me hacía brillar bajo la lluvia. Que los martes son esos días donde la luna espera con más ansia, mientras que mi espalda envuelve en ruinas todo eso que nos separó.
Me dice de historias,
de lágrimas,
y de interrogantes prevenidos.
Me dice de ti y de mí.
Me dice de tu ausencia,
y de la mía cuando me calzo de presteza.
Me dice de un Atlántico que transita buscando refugio en olas de algodón.
Me dice el cuatro de noviembre que me falta valor para dejarte marchar, y empecino en llanto lo inexcusable. Me dice que el sol espera detrás de aquella puerta que no quiero abrir , y que las montañas vibran en armónica coreografía aplaudiendo mis pasos. Me dice que la paciencia puede esperar, que mire por mí y por todo aquello que hizo que mi corazón olvidara lo cruel y latiera en lo bueno.
Noviembre me dice que el amor no duele.
Y que tu existencia tampoco.
Me dice de canciones inconclusas,
de pretextos inmaduros ,
y de una vida escrita a lápiz.
Me dice de nosotros,
de lo que fue,
y de lo que es.
Me dice que diga lo que diciendo en silencio te susurro a gritos. Me dice que me aleje, que coja el próximo tren y que desdibuje mi sonrisa fingida y la pinte de verdad. De una verdad que perdí por seguirte, y de una verdad que hoy, me está costando más que el alma. Me dice que quizás me equivoqué y que aún estoy a tiempo. Me dice noviembre que despierte, que los ángeles siguen estando ahí, dónde un día les di permiso para que ya no cuidaran de mí, sino de ti.
Me dice que te perdone,
que me perdone.
Me dice que no pregunte tanto,
que respire y que confíe en mi voz.
Y en la tuya.
Me dice noviembre que te espere, que todo saldrá bien.

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