La doctora que se convirtió en paciente, la diosa argentina de las palabras, el pum pum que tocó mi corazón y Sam, el mago de los relatos.

Dra. Herraiz  Médico y paciente   Inquietudes sobre salud de un médico que también es pacienteElla es María José, una mujer maravillosa que tuvo que dejar (por el momento) su profesión de médico debido a una enfermedad crónica. Decidió no rendirse y abrió este espacio virtual, donde trata temas de sanidad y ayuda a todo aquel que lo desee. Desde aquí, te quiero dar las gracias por haberte puesto en contacto con Floricienta y te mando todo mi apoyo, para que sigas adelante. Muchísimas felicidades por este proyecto.

Su blog: Dra. Herraiz: Médico y Paciente.


 

Les presento a Luciana Balanesi. Una dulce mujer de Argentina, con la que viajarás a través de sus palabras. Su blog: Almohadita de Japón y uno de sus escritos que comparto hoy en Amigos de Floricienta. No dejen de leerla y de maravillarse con sus textos. ¡Enhorabuena!

Lo que encontré escrito en el piso de la habitación mientras barría…

Toda una dama ella. Hecha y derecha. Tan femenina.  Piel oscura, o mejor, morocha como pocas. Cutis suave y brillante. De curvas tan perfectas.

Lo que mejor sabe hacer es entretener a quien con ella puede intercambiar un tiempo. Tiene el don de hacer olvidar los problemas propios a quien con ella interactúa durante el tiempo que dura la interacción. Bendita sea…Decidida, a veces. Se mueve en su terreno con total destreza. Avanza segura. Retrocede con firmeza. A veces, solo a veces, viaja acompañada. Necesita, eso sí, para poder darle sentido a su existencia de sus pares.

Cuando se queda sola, cuando se cae del tablero descubre que para nada sirve.

Ella es una dama del juego de damas de mis hijos que, noches atrás se enfrentaron en una partida de este juego tan particular.

Tal es la tristeza que me contagió al encontrarla tirada, perdida y desolada en el piso, ( sin cuadrados que la contuvieran )  de la habitación de los pequeños que decidí dedicarle estas palabras.

Porque aún creyéndose inútil fue capaz de susurrar estas palabras en mi mente.

Eso es ser dama. Despertar sentimientos y pensamientos al pasar…


 

Todo empezó con un pum pum…

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Este proyecto me tocó el corazón y quiero compartirlo con todos vosotros porque sé, que puede ayudar a muchas personas que se encuentren en esta situación.Enhorabuena por esta iniciativa y desde aquí, te doy las gracias por querer compartirlo con todos nosotros. Ella es Laura y así se presenta en su blog:

Soy Laura, madre de Pep a jornada completa y veterinaria a ratitos.

Cuando Pep tenía aproximadamente un mes nos dieron una noticia que nos condicionaría de por vida. Pep es sordo.

Pumpumpep quiere acercar nuestro día a día a todas aquellas personas próximas a nosotros, o no tan próximas que puedan estar viviendo una situación similar.

Todo empezó con un pum pum…

Su blog: Pum Pum Pep


 

Él es Samuel J.Noé y escribe en su blog: Cómo no ser Neal Cassady.  Descubre la magia de sus letras y la originalidad de muchos de sus posts. Hoy comparto contigo uno de sus relatos.

PESADILLAS Y MENTIRAS

A las cuatro de la tarde mi cama me recibió con los brazos abiertos. Llevaba desde las nueve despierto. Seis horas luchando contra mi cordura. Seis horas solo, andando de aquí para allá, sin hacer nada interesante. Por la mañana preparé un té y unos tostadas con mermelada que ingerí con gusto mientras leía relatos de Alice Munro. Para el té corté algunas hojas de mi maceta de hierbabuena. Después la regué, como si le pidiera perdón. Lavé los platos y adecenté un poco la cocina. Después volví a Alice Munro. El último relato me estremeció. En él, una pareja de ancianos que llevan juntos más de cincuenta años planean suicidarse los dos a la vez. Me pareció muy romántico. A mí también me gustaría hacerlo, pensé. Un día se presenta a casa una vendedora ambulante de cosméticos. Se hace amiga de la protagonista y por una casualidad que no viene a cuento tiene que pernoctar en su casa. Cuando el marido aparece la reconoce. Es un antiguo amor de juventud. Es la musa de la poesía más famosa de aquel hombre, escritor y jinete a tiempo compartido. La mujer lo sabe. Lo sabe porque se lo dicen. Así se van todos a dormir. A la mañana siguiente la anciana se levanta y descubre a su marido y a la ex novia preparando el desayuno. Los dos reían, cómplices de miradas, risas y gestos. Ambos se llamaban por apelativos cariñosos. La vendedora de cosméticos tuvo que salir y el marido de la anciana la acompañó. Esta, sola en casa, empezó a ser devorada por los nervios, siendo presa de su propia inseguridad. Tan mal lo pasó que decidió irse de su casa, dejando a su marido una nota de despedida. En su periplo lo pasó mal. Tuvo por compañeros un sudor frío interminable y unos terribles escalofríos. A los pocos días su cerebro la obligó a pasar por la misma situación por la que han pasado millones de personas. La forzó a pensar que necesitaba a su marido, que este no quería nada con su ex y que estaría esperándola en su casa. La ex de su marido ya no tenía ninguna importancia. Decidida a pedir perdón retornó a su hogar. Todavía en la calle, antes de entrar, descubrió el coche de la vendedora de cosméticos. Su marido la vio por la ventana y bajó corriendo. En la calle, le comentó que la vida es impredecible, que lo sentía mucho pero que no era capaz de mandar en su propio corazón. Le vomitó todas las excusas que siempre son utilizadas por los infieles para sentirse mejor, para redimirse y no ser conscientes de que le están destrozando la vida a sus parejas. La pobre mujer no podía creerse lo que estaba pasando. No entendía cómo su pareja de casi toda la vida podía traicionarla de esa manera. El final del relato me lo reservo. Fui a la cocina a prepararme unas espinacas. Cuando el agua estaba hirviendo me percaté de que estaban malas. Todo a la mierda. Me hice una tortilla francesa que me sentó fatal. Estaba hecha con huevos naturales, de gallinas bien tratadas y todo eso. Debe ser culpa de mi espíritu urbanita, pero la tortilla me sabía igual que siempre. A lo mejor las gallinas no estaban tan bien tratadas. A las cuatro me acosté a dormir la siesta. No tenía sueño, solo quería escapar de la realidad. Soñé, como siempre; aunque no me acuerdo, también como siempre. El despertador sonó a las cinco ―no quería dormir demasiado porque al día siguiente madrugo y tengo que dormir temprano a la noche―. Lo retrasé cinco minutos y seguí soñando. Tuve pesadillas. Sonó el despertador de nuevo y lo retrasé otros cinco minutos. La realidad me quería con ella. Por contra, yo disfrutaba navegando en escenarios surrealistas, sufriendo invenciones sacadas de mi disfuncional cerebro. Retrasé el despertador hasta que ya no me dio la posibilidad de hacerlo más. Entonces lo apagué y volví a dormirme, libre, sin ataduras. Las pesadillas me acogían, me envolvían, ofreciéndome un papel protagonista, algo que no hace la vida real. Me sentí dueño de mi propia vida, aunque todo fuera irreal. Ese era mi hogar, los sueños, donde podía sufrir navegando en un mar de buenas intenciones. Allí lloré mucho, hasta acabar ahogándome en mi llanto. Pero estaba tranquilo. Todo aquello se encontraba apartado de la realidad. Cuando desperté me puse las zapatillas y noté que mis pies temblaban. Había vuelto al mundo real. Donde no soy el protagonista. Donde en apariencia todo es real. Donde no te das cuenta de que detrás de muchas palabras que te rodean se esconden algunas mentiras. Y de las que duelen, no como las pesadillas.

SamJ.

Acerca de Floricienta

Amante de los sueños e irralidades imposibles.
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