Camino por las calles donde me vieron nacer. Donde a golpe de suspiros me hicieron la persona que soy y divago en cientos de recuerdos sin nombre, sin verbo e impregnados de la magia única de tus besos. Y de todos aquellos y aquellas que ayer formaron parte de mi vida y hoy… lo hacen de mi historia.
Estamos en crisis. Ante la mayor crisis que ha existido jamás: CRISIS DE VALORES. ¿Qué nos pasa? ¿Qué coño nos pasa? La gente está triste, malhumorada, cansada.
La gente no cree en la gente.
La gente no cree en lo bueno, en lo bonito, en la magia de las primeras veces. La gente desconfía, juzga, critica, mata. La gente ya no cree en el amor porque piensan que el amor es una mierda. ¿Cuántas veces no habrás escuchado eso a un amigo, a una amiga, o incluso a alguien de tu propia familia? «Es que el amor es una mierda». No perdona, lo que es una mierda es creer y aceptar que el amor es eso.
Porque el amor no duele.
Y no hablo del amor verdadero, del amor para toda la vida, del amor de cuento de hadas o del amor que cabalga sobre un salvaje tordo en búsqueda de su princesa. Hablo del amor. Del amor a secas. Del amor más simple y más erudito del mundo. Del único amor posible, ese que hace que la vida sea vida y que tú y yo formemos parte del mismo aire.
Duele.
Duele hasta en las cicatrices más añejas pero duele. Duele ver cómo de mal nos queremos hoy los unos a los otros. Duele ver cómo ya la gente no cede ni el paso y las malas formas se han convertido en el traje más vendido de Inditex. Duele ver cómo vivimos en un sistema que está podrido y que miles de corazones caminan tristes por unas calles que aún oliendo a cereza, no les dejan ver eso que tanto gritan. Esa necesidad impetuosa de darles la mano y volver a confiar. A veces con un simple buenos días basta.

Porque luego pasa que cuando quieres, cuando haces las cosas de corazón, cuando intentas vivir y hacer de este mundo un lugar mejor, también habrá hienas dispuestas a tirar abajo todos tus credenciales. ¿Y entonces? Aquí no vale nada. Solo lo que te dicte tu corazón. Porque la gente recela, la gente no se cree que pueda venir alguien a tu vida a quererte con toda su alma, sin condición, sin importarle los dígitos de tu cuenta bancaria, sin pedir a cambio nada más que un amor sincero, honesto y despojado de mentiras. La gente espera de la gente que no espere pero realmente cuando no llega lo anhelado, la frustración se hace eco de todos esos sueños que descansan sobre almohadas. La gente no cree en la buena fe de las personas y cuando abrazas sin cláusulas algo malo tienes que tener. La gente confunde tu buen hacer con el bienquedismo y siempre habrá detractores y detractoras que intenten hacer de ti una rota marioneta.
La gente no es compañera. En los trabajos se pisan los unos a los otros y el juego de egos se convierte en el pretexto favorito enredados en cientos de corbatas. Y minifaldas.
La gente es egoísta y cuando alguien es generoso piensan que algún interés dañino habrá detrás. Sin duda alguna.
La gente es inmune al dolor ajeno. No es compasiva con los animales, con la pobreza ni con el llanto y soledad de ese pobre vagabundo que duerme en aquella parada de autobús.
La gente te señala con el dedo, cuchichea y se ríe de tus desgracias haciendo de tus miserias una fiesta. Lo mejor que puedes hacer es pagarles la cuenta. Ya la vida se encargará de darte la propina.
Y es que cuando decides armarte de valor,cuando decides no seguir siendo parte de esta mierda,cuando crees que el amor no duele y te despojas de todo eso que sí…entonces…es cuando la vida, tu vida, se empieza a llenar de personas y momentos maravillosos.
De un hábito saludable, de una simpleza tan grandiosa que dudas por un momento si esto puede ser verdad. Y es que es tan jodidamente fácil. Pero fácil, fácil, fácil. Solo tienes que CREER y cuando lo hagas, y aunque no seas el salvador ni la salvadora del mundo, empiezas a crear un mundo mejor desde dentro. Desde ti mismo. Desde ti misma. Empiezas a ser más solidario y solidaria con la gente que tienes a tu alrededor, con los animales, con la vida, con el aire que respiras.
Pero te advierto:
Será un camino lleno de espinas. Espinas que atragantan a toda esa gente que no se cree que tú puedas llegar a amar la vida así. Gente llena de ira, de envidia, de arrugas inconexas impropias de su edad pero es que el veneno mata. Y ellos y ellas están impregnados de eso. Gente a la que sin razón ninguna tendrás que darles una y mil explicaciones. Justificarte en todo momento. Pero no. ¡Deja de hacerlo! Créeme que es un desgaste infinito que no te llevará a ninguna parte.
Entonces mientras tú tengas claro quién eres, mientras tus pasos descansen firmes sobre acciones honestas, buenas y sinceras, entonces…qué digan lo que quieran, que critiquen lo que sus conciencias alarguen y que se unan, que bailen, que griten, que festejen a tu costa. Porque créeme cuando te digo que cuando la música para, las luces se apagan y cuando baja el telón, una parte de todos y todas ellas anhelan parecerse un poquito a ti.
El amor no duele.
Lo que duele es eres tú .
El amor es la VIDA.
Y esta es la vida que yo quiero, que yo amo y que yo abrazo.
¿Cuál es la tuya?

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