Tú lo llamas suerte. Yo, constancia.

4 GATOS DE LA SUERTELa suerte no existe. Al menos no para mí, ni en mi cabeza, ni en mundo. Ni en mi forma de vivir.

La etimología de la palabra suerte, nos dice que proviene de la época de los romanos. Cuando utilizaban unas cuentas a modo de collares muy primitivos en forma de tablillas de madera o bolitas de piedra pulida, denominadas “sors”. Las lanzaban al aire, interpretando cómo caían y dónde se colocaban con la intención de adivinar el destino. La palabra sors pasó a sortes y de ahí la suerte. Desde tiempos muy primitivos se recurría a este tipo de prácticas, empleando la intuición y leyes divinas que por ese entonces, eran el dogma por excelencia.

Desde siempre, el ser humano ha estado en constante búsqueda de respuestas. Y el término suerte, no es más que la necesidad de establecer un orden. Necesitamos entender por qué del caos de nuestras vistas, por qué lo que antes era fácil ahora no lo es tanto. Y recurrimos a lamentarnos y maldecir a la mala suerte, cuando no somos conscientes de que esa palabra, es tan solo un término que ocupa un pequeño espacio en el diccionario de la RAE. Pero si lo haces tuyo y crees en ella, puede ser muy peligroso.

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No existe la suerte. No existe un número mágico que hará que tu vida sea maravillosa. Tampoco creas que por ser Aries, hoy tendrás suerte en el amor y andarás un poco flojo de salud. No por poner velas amarillas atraerás a la suerte, ni por rezar veinte padres nuestros antes de dormir, mañana te tocará la lotería. Tampoco te gastes dinero en comprar una figurita en forma de búho y no te unas a la inútil búsqueda del trébol de cuatro hojas porque pienses que con ello, tendrás suerte.  Tonterías y más tonterías, a las que mucha gente vive aferrada esperando a que el Mago Merlin toque el timbre de sus casas, o en estos tiempos, te envíe un whastApp y te anuncie ganador de un fantástico premio valorado en “toda la suerte del mundo”. ¡DESPIERTA!

Te invito a que transformes todos esos ideales en argumentos razonables y que están al alcance de tu mano. Ya no tendrás que pedirle a la Virgen del Carmen que te consiga eso que tanto quieres porque a partir de hoy, podrás conseguirlo tú mismo. Y conseguirlo de verdad.

Existe la constancia. Eres torpe, inexperto e imperfecto. Acéptalo. No es tan sencillo, lo sé, pero cuando lo aceptes, todo te resultará más divertido. Eres torpe porque a lo largo de tu vida te caerás una y mil veces. Tropezarás con la misma piedra hasta que ella, por aburrimiento se volatilice. Te engañarán cientos de veces y darás oportunidades inmerecidas a esas personas que por tu afán, son como solo tú crees que son. A pesar de tener una verruga en la cara con tres pelos. Eres inexperto. Nunca llevarás el tiempo suficiente como para decir que estás preparado. Siempre aprendes algo nuevo, descubres formas de hacerlo mejor. Aprendes capitales que no sabías que existían y en tu trabajo, cada día aprendes a ser más eficaz. Tus pasos te dan experiencia, te enseñan tus errores y se convierten en los mejores maestros de tu vida. Y eres imperfecto. Tremendamente imperfecto. Y eso amigo mío, te hace irresistiblemente especial.

Una vez hayas entendido la importancia de lo que te digo, caerás en la cuenta de que lo único que te hace avanzar en tu camino es la constancia. La constancia de querer hacerlo, de levantarte cada mañana antes de que el sol abra los ojos y empieces tu día con fuerza y determinación. La constancia de que cada día perfecciones tus dones, tus maneras y modales, tu forma de conseguir eso por lo que hoy luchas. Solo si eres constante alcanzarás el éxito. Aunque tú aún lo sigas llamando suerte. La suerte no existe, solo existe tu constancia. La constancia de tu voluntad, de las ganas que le pongas a la vida y la determinación con la que afrontes cualquier situación que se te presente. A veces tendrás que ser más constante, otras veces menos pero siempre haz de serlo.

Martes-13-¡La-mala-suerte-nos-ataca

La suerte no existe, la mala tampoco. Olvida ya esas memeces de “Voy a tener suerte” “Qué mala suerte tengo en el amor” “Maldita mi suerte” “Quiero tu suerte” “Qué tengas suerte Antonio“. A partir de ahora sustituye la suerte por la constancia y descubre por ti mismo, los efectos tan increíbles que puedes experimentar:

“Voy a tener constancia

“Qué constancia tengo en el amor”

“Maldita mi constancia (Todo lo consigo)

“Quiero tu constancia

“Ten constancia Antonio”

¿A qué la cosa cambia mucho? Imagínate cómo podrían cambiar los resultados a partir de ahora. La constancia trae consigo al éxito. Hablo de un éxito que te hace feliz. Hablo del éxito que te hace decir “lo conseguí”. Y cuando lo consigas, hazlo de nuevo. Pero esta vez hazlo mejor y sé más constante.

17 comentarios en “Tú lo llamas suerte. Yo, constancia.

  1. Me encanta el fondo de lo que dices. A pesar de eso creo que la buena o mala suerte no es tanto cosa del destino (prefijado no se por quién o por qué; depende de muchos fetiches como has enumerado) como del azar. A veces el mundo no colabora con nuestros fines y las las circunstancias externas pueden llevar a superarnos. Un amigo o un amor que se nos va antes de tiempo, por ejemplo, es mala suerte si a eso se le une alguna desgracia más. Ciertamente la mayoría de las personas no se sienten desafortunadas por cosas tan dramáticas sino que lo hacen por cosas sin importancia. Pero sobrellevamos con serenidad estos estos acontecimientos si hemos hecho todo lo posible por vivir en paz con el amigo, con tu amor…Y ahí creo que tiene valor esa constancia de la que hablas. Pero si creo que exista esa buena y mala suerte. Y vista a lo largo de una vida quiza la mala quede compensada con la buena (hay que ser optimistas). Porque…¿para qué constancia si no es con vistas a ser mejor, estar preparado en la humildad del que se sabe frágil?

  2. Acabo de descubrir tus reflexiones y estoy encantada.
    a veces me siento incomprendida…. gracias a reflexiones como la tuya me doy cuenta de que hay más como yo por ahí sueltos… jejeje

    1. estoy agradecido de leerte, creo firmemente en lo que dices y como es asi, que lo practico, animo a todos unmundo entero esta esperando a que seamos capaces de enfentarnos a eso, con esas reflexines, coges fuerzas, te imaginas trabajar en algo que cumpla con esta filosofia, y que te haga libre personal y financieramente?

  3. La constancia es necesaria para conseguir los objetivos, o al menos para estar más cerca de ellos. Lamento decirte que el factor suerte sí existe. Los humanos tendemos a pensar que todo está en nuestras manos, pero no siempre es así.

  4. Considero que todos somos diferentes, en cuerpo, alma y espíritu, por eso cuando refleccion amos sobre como somos a veces altos a veces bajos, y decidimos -algunos- llamar suerte lo que otra persona tiene y nosotros, a veces podemos cambiar algunas cosas y otras no, se recurre inclusive a la cirugía, y a esas carencias las llamamos, suerte como puede ser azar, pero negar algo que en mayoría es aceptado, es tratar de cambiar los usos, y costumbres y el que no creas en la suerte es correcto para ti, todos vamos cambiando conforme tenemos más años, hoy tal vez quieras a una persona, pero esta puede conocer otra persona que le interese, te podrá engañar y d

  5. Y tal vez dejar a eso ¿cómo le llamarías.? Podría ser suerte o quizás, abandono, se terminó el amor, y eso las cualidades y trabajos que mencionas donde quedarían, si manejas un auto, con toda la precaución y conocimientos, que tengas, pero viene otro auto, con un conductor, tomado, drogado, o con su móvil, usando, te impacta y quedas lisiada, como llamarías a ese incidente y tu trabajo de constancia donde queda.
    No quiero hacer una polémica, sino aceptar usos y costumbres de los pueblos y las personas, pero aún así te deseó la mejor de las suertes.

  6. una reflexion mas, tan acerta, esto es alimentar nuestra mente de esperanza e ilusion, porque ahi fuera, hay oportunidades que cumplen con esta manera de ver la vida.

  7. ¿Y si la suerte no existe cómo explicas todas aquellas cosas que no puedes controlar?
    Déjame plantearte una hipótesis: un hombre es reclutado para ir a la guerra y, en medio de una batalla, pierde una de las piernas. Este hombre, si sobrevive a la guerra, ya no podrá trabajar como cualquier otra persona, será un discapacitado. Ahora dime que no ha tenido mala suerte, dime que todo ha sido culpa de este pobre hombre que se ha visto envuelto en una guerra en la que él no pintaba nada, dime que todo eso le ha pasado por no haber sido constante.

    Te he puesto este ejemplo porque creo que se ve muy claro lo que quiero expresar, pero hay miles de situaciones parecidas en el día a día (contraer una enfermedad, tener un accidente…).
    Y solo me estoy centrando en lo malo. Sin embargo, también pueden sucederte cosas buenas sin que tu las busques ni las necesites (encontrar dinero por la calle, encontrar una camisa de tu talla en los últimos días de rebajas…).

    En conclusión, creo que el factor suerte (o karma o casualidad o cómo se le quiera llamar) sí existe. Con todo, los resultados que hay detrás de la constancia son evidentes y no se les puede negar la importancia que tienen.

    Un saludo.

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