
¡Déjate de cuentos!
O me quieres o no.
Romeo nunca tuvo dudas de Julieta ni necesitó del tiempo para saber si la amaba. Necesitó del tiempo para pedirle más horas, más meses y más lunas para estar junto a ella.
¡Déjate de cuentos!
O me quieres o no.
Somos dos, tú y yo. No invité a la duda a bailar en mi salón. Las mentiras no son bienvenidas y las excusas desvestidas de perdón, tampoco.
¡Déjate de cuentos!
O me quieres o no.
Seamos honestos con el cielo y digamos adiós si ya el hola de cada mañana está caduco y el café está tan agrio como aquel sol que jamás volvió a sonreír.
¡Déjate de cuentos!
O me quieres o no.
Que la vida se nos escapa entre los dedos y tú aún te preguntas si soy yo o no.
No quiero ser la princesa de tu cuento.
Quiero ser TU HISTORIA VERDADERA.
Y si no lo soy déjame ir,
búscate otra actriz que lo mío nunca fue el teatro.
Y hallaré en otra piel una fuente infinita de ganas de estar conmigo y de besarme.
Sin cuentos.
Sin más historias que amarme.
Déjate de cuentos que lo mío siempre fueron (y son) las historias de VERDAD.

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