Si supieras.

Si supieras lo que te echo de menos, aún seguirías a mi lado.

Si supieras lo que duele serías respuesta y no pregunta. Dejarías un pellizco de beso en la comisura de mi almohada. Quizás así le dolerían menos a mis sábanas no tenerte a mi lado. Si supieras lo que duele dejarías de ser indiferencia para convertirte en hecho. Hecho irrefutable que nunca debió sacudir las pestañas de aquella Primavera rota.

Si supieras de mi hambre llenarías mi nevera. Sucumbirías hasta el séptimo cielo convenciendo a las nubes que dejaran de llover sobre mi espalda. Necesito un poco de tregua.

Si supieras que mi mejor verbo fuiste tú acariciarías el pretérito imperfecto que abandonó nuestras manos en aquella luna de noviembre. Vestirías las calles de esperanza y adornarías mi cintura con aquellos acordes que no tocaron en nuestro último baile.

Si supieras que aún te quiero dejarías su cuerpo para volver al mío y entenderías en cada uno de mis lunares, que siempre nos pertenecimos.

Si supieras de mis heridas las coserías una a una sin dejar cicatriz. Alzarías el vuelo en la búsqueda de aquella cita a la que como de costumbre, llegaste tarde. Limpiarías mi vestido rojo favorito y sonrojarías mis mejillas en besos que hablan de lo mucho que me has echado de menos. Si supieras que lo que te dije no era cierto. Simplemente fue pretexto indefinido de un verano que nunca debió terminar. Si supieras de mis dragones los ahuyentarías con tu sonrisa canalla. Si supieras que mis miedos son solo miedos. Miedos que necesitan ser lamidos, besados, comprendidos. Comprendidos por una razón que muchas veces te abandona. Me abandona.

Si supieras de mis latidos correría la misma sangre por tus venas. Articularías en pulmón cada centímetro de tu alma y desafiarías al viento para que esta vez, sople hacia otro lado. Si supieras de la estrecha brecha que abriste en mí el día que nos conocimos harías lo imposible para volver a pegar los mil pedazos que me dejaste como herencia. El tiempo sería más tiempo y lo que hoy es importante pasaría a un plano invisible. Tomarías conciencia de que los trenes van y vienen. De que las estaciones siempre nos devuelven todo aquello que perdimos. Todo menos el ser sincero de un corazón que expande su tirita al cielo.

Si supieras lo equivocado que estás. Lo equivocada que estuve yo. Si supieras de lo incierto de sus abrazos y de ese vaivén que huele a sal. Si supieras que las olas te cantan la verdad y que los pájaros del parque silban a tu oído sin que seas capaz de escucharlos. Si supieras de la magia que duerme en ti. Del brillo que desprendes y de las sombras que callas. Si supieras de tu naturaleza, de la mía. Si supieras que con el tiempo volverás a casa dándome la razón y que para ti ya será demasiado tarde. Si supieras hoy no habría necesidad de un mañana. Si supieras que no es tan difícil y que la vida te puede cambiar en una milésima de segundo, dejarías lo reproches para luego.

Si supieras que nada de esto es eterno no ahorrarías en ganas.

Ni en tiempo.

De qué te vale.

De qué me vale.

Sucumbes a la sapiencia experta de mis pupilas. Mis frágiles dedos recuerdan tu minuciosa piel. Tus imperfectos labios que hacían magia sobre mí. Y es que si supieras lo mucho que se echan de menos, lo mucho que anhelan el pacto perdido entre dientes. Si supieras lo que mis manos buscan las tuyas. Si supieras lo que mi pelo espera de tus caricias. Lo que mis palmas esperan de tus besos. Lo que mi vientre espera a tu ombligo y lo que las noches me dicen de todos aquellos soles que nos vieron nacer. Una y otra vez. Si supieras las lágrimas que ahogué en tus mil y una excusas. Si supieras del reloj que dejó de respirar el día que te fuiste sin mirar atrás. Si supieras, si tú supieras.

Si supieras que todo lo que te dijeron de mí era mentira. Y a la vez cierto. Porque la estupidez humana alberga límites extenuantes. Si supieras que desde que te fuiste el café ya no sabe igual. Ni las tardes son tan bonitas. Si supieras que yo lo sé. Si supieras que cosí mi boca e hice un pacto con tu soledad. Si supieras que fui yo la que te salvó y que aquel espejo no te mentía cuando tus cejas fruncieron en gesto mudo aquel precioso abrazo.

Si supieras cómo nos engañan. Desgastan. Mienten. Vacilan.

Si supieras que son pocas las almas auténticas no hubieses jugado con la mía. Posiblemente a la vuelta de la esquina ya no estará mi sonrisa viva esperando tu encuentro. Marchitaste cada mes de aviento y lo hiciste perecer a la suerte. Hiciste gris al lado del invierno. Si supieras que luego llegó él y todo lo puso del revés. Si supieras de mis recuerdos beberías de mi sed.

Si supieras todo lo que no quieres saber entenderías al fin que por muchas ciudades que dibujen tu mapa, París siempre será París. 

11 comentarios en “Si supieras.

  1. Con tu poesia haz tocado los hilos de mi alma,Bendita seas por ese don con el que mi Dios te doto.Sigue escribiendo lleva al papel eso que muchas de nosotras llevamos dentro y no sabemos expresarlo.

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