La gente como tú va de lista, de guay, de guapa. Va de querer ser lo que no es, disfrazada a destiempo y maquillada hasta las cejas. La gente como tú empieza por efe y termina por a: F-A-L-S-A. La gente como tú desequilibra, retumba a borbotones en mi impaciencia y juega a ser príncipe y princesa sin corona. La gente como tú se impregna de egocentrismo, ríe a lo Pantoja y desdibuja bondades donde otros, quisieron hacer las cosas bien. La gente como tú huele a Jean Paul Gaultier, es cansina hasta la desesperación suprema y lo más natural que lleva encima, es su nombre. La gente como tú critica, intenta sacarte los mil y un defectos y disimula sobre tacones lo maravillosa que es su vida. Descálzate bonita, quítate el potingue que tienes encima, las pestañas postizas, el aliento a hiena y a otra cosa mariposa. Entonces, veremos quién es quién. La gente como tú se alegra de las desgracias de los demás, celebra tus fracasos y les hierve la sangre cuando la vida te sonríe. Veneno.
La gente como tú es mezquina, egoísta y suele tener a una muchedumbre de séquitos a su alcance, que no tienen el valor de mandarte a la mierda. Como hice yo hace tiempo. ¡Vaya si lo hice! No te imaginas lo que me alegra y no te imaginas lo que mi indiferencia juega con tus estúpidos ataques y bloqueos sin sentido ¡JA! Me río yo de tus artimañas, de tus aires de reinona y del tinte que algún día, acabará con las pocas neuronas que te quedan. La gente como tú va de justa, de moderna y de #sabelotodo. No escucha, solo habla de sí misma y cuando le plantas cara, se excusa en lo «maravillosa» y «bondadosa» que ha sido contigo, enumerando una larga lista como si de favores se hubiesen tratado.
La gente como tú roba, agrede, destruye la vida de los demás sin importarle lo más mínimo. No pide perdón y mucho menos se arrepiente. Cogen el camino fácil, y en su cabeza, la única preocupación que reside es la de mantener el pelo perfectamente planchado. Ya te podrías planchar algo más que la autoestima. La gente como tú es cobarde, come animales y aún cree que ellos, no tienen sentimientos. Votan a un partido político que se ríe del pueblo porque a la gente como tú, siempre le sobrarán dígitos en la cuenta bancaria. La gente como tú miente, es inmune al dolor ajeno y para lo único que dan las gracias es para alabar y subrayar en fluorescente, los deliciosos piropos con los que se envuelven entre sábanas.
La gente como tú me aburre,
sobra y molesta.
La gente como tú debería mudarse a otro planeta,
y dejar vivir en paz a la gente auténtica.
La gente como tú nunca cede el paso, si puede te pisotea y te impone una culpa desmedida que rebosa el vaso del buen hacer; del buen querer. Es malagradecida, tiene suerte y a su lado siempre habrá una persona a la que avasallar y manipular. La gente como tú se calza de soberbia, es estúpida e insolente. Intransigente en sus andares y mandona en todas las formas de expresión posible. Va de amiga, se da la vuelta y te critica. La gente como tú le dice a los demás que «tú no eres tan guapa» que «tú no eres tan guapo«. Envidian tu luz y tu belleza simple: sin maquillaje, ni conservantes.
A la gente como tú, yo no la quiero en mi vida.
A la gente como tú lo que más le repatea, es la gente como yo, porque…
La gente como yo es bonita. Bonita de corazón, de alma y de sentimientos. La gente como yo es honesta, leal y sincera. Se equivoca, pide perdón y asume sus errores. La gente como yo perdona, desea el bien a pesar del daño y lo único que pisa, es la firmeza de los pasos por donde anda. La gente como yo no quiere a medias, ni se nutre de la infelicidad de aquellos que lo están pasando mal. Ni siquiera, de la tuya.
La gente como yo no tiene suerte. ¡Se la trabaja! Lucha por lo que quiere hasta conseguirlo. La gente como yo se cae cien veces y se levanta ciento una. Se hace experta a base de decepciones, se recompone el corazón una y mil veces, y se hace amiga de las lágrimas que nadie secó cuando más lo necesitaba. La gente como yo cree en el amor, en la amistad sana y no envidia. Acaba encontrando a su amor verdadero y no mantiene relaciones de mentira mitigando una verdad excluyente. La gente como yo no se calla, dice siempre lo que piensa, aunque a veces, eso duela. La gente como yo es amable, generosa, dulce y transparente. A la gente como tú le repatea y nos señalan de bienqueda.La gente como yo no confunde besos, celebra los éxitos de los demás y le da la mano a quién más lo necesita.
La gente como yo folla,
hace el amor,
y reconoce tirarse pedos.
La gente como yo se siente incomprendida, sufre más de la cuenta y se preocupa por el bienestar de los demás. La gente como yo entiende que lo más importante no es celebrar el yoismo diario en un contexto dirigido por el verbo. La gente como yo cree que lo más importante, es celebrar la ayuda al prójimo sin pedir ni esperar nada más que su sonrisa, y su felicidad. La gente como yo no necesita de maquillaje, detesta la falsa modestia y los cumplidos a lápiz. Acaricia el aire que todos respiramos, y busca un orden justo en este mundo de chalados y chaladas. La gente como yo es intolerante al maltrato, nos desquiciamos cuando un animal sufre, y nos tiramos de los pelos cuando los ricos comen sobre el alma de los pobres.
La gente como yo se maravilla con cada puesta del sol, habla con el silencio y agradece los mínimos detalles como si fuesen las joyas más caras del mundo. Achucha de verdad, sonríe de verdad y ama de verdad. Damos abrazos honestos cuando vemos a nuestros amigos o a simples conocidos con los que hace tiempo que no hablamos. La gente como yo deja propina aún estando en blanca. A la gente como yo no le importa hacer el ridículo, pregunta lo que no sabe y baila hasta quedarse sin aliento. No presume de sus bondades y le resta importancia a esos piropos que intentan adormecer el sutil eco de lo que de verdad importa. La gente como yo te abre la puerta, te ofrece el último bombón de la caja roja de Nestlé y te protege, aunque tú no lo veas. Aunque tú, no me veas. Tu envida nos hace fuertes, y tu intento de daño, invencibles.
La gente como yo asume sus imperfecciones, las convierte en sus virtudes y es aprendiz de una escuela que no tiene límite de plazas, ni final de curso. Es maestra de lo que conoce pero prefiere mantenerse en un segundo plano. El primero, se lo dejamos a los de arriba: a la gente guay. La gente como yo observa, escucha y habla cuando tiene que hacerlo. La gente como yo cree que tu maldad tiene cura, que tu envida no es más que un anhelo de ser y tener todo lo que no eres, y todo lo que no tienes. Abusa de la compasión, y le sobran los intentos. No se rinde jamás; prefiere el camino angosto y las montañas de subidas más altas. Respetamos a los mayores, cuidamos de los más pequeños y desprendemos luz aún no estando la luna presente. La gente como yo prefiere quedarse amarilla un día (o dos) que vivir roja toda la vida. Jamás se dará por vencida porque nadie, nos quita las ganas de vivir, porque nadie puede arrebatarnos las ganas de seguir creyendo.
La gente como yo se reconoce, nada más mirarse.
Y por suerte, aún, somos muchos.

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